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Rinomodelación en Madrid, haciendo narices grandes…

Se conoce por rinomodelación a la técnica de infiltrar ácido hialurónico en la nariz, tanto en el dorso o en la punta, para “modelar” la forma de la nariz y mejorar su apariencia estética. Se trata de una opción estética para aquellos pacientes que no desean pasar por quirófano ni quieren cambios irreversibles en su nariz, pero deben saber que el resultado que obtendrán no tiene nada que ver con una rinoplastia. ¿Por qué?

Tradicionalmente, para corregir una giba o caballete infiltramos ácido hialurónico en la región del radix (el lugar donde la nariz se une a  la frente, a la altura de los ojos). Al elevar esa zona se disimula la giba o incluso desaparece. El problema es que esa corrección es a costa de hacer más grande y más larga la nariz, luego el resultado se aleja bastante de ser la corrección ideal que buscan las pacientes. Además, el resultado es temporal, la duración del resultado del ácido hialurónico va de 6 meses a 1 año, pero la desaparición del efecto no es inmediata, sino temporal, luego cuando estás a mitad de año qué hacemos, ¿más hialurónico? ¿esperamos con algo de giba hasta que se diluya el efecto?

Además de tener un resultado subóptimo y temporal, la rinomodelación no corrige las deformidades de la punta nasal, no corrige la desviación, no permite rotar la nariz adecuadamente, no permite respirar mejor…

Pero, por si fuera poco, la rinomodelación también tiene efectos secundarios. El más grave es la infiltración de ácido hialurónico en un arteria que embolice a la arteria central de la retina, lo cual provocaría una ceguera en el acto de muy difícil tratamiento. Fíjense que un tratamiento médico, no quirúrgico, realizado por muy diversos tipos de médicos, desde los más profesionales hasta aquellos que lo hacen en condiciones de esterilidad y seguridad mínimas (peluquerías, etc…) tiene un riesgo más grave que el de cualquier cirugía de rinoplastia.

La realidad es que la gran mayoría de pacientes que prueban un tratamiento de rinomodelación suelen suspenderlo con el tiempo y acaban operándose. Las razones son las ya expuestas, a largo plazo es un tratamiento carísimo, con resultados muy pobres, muy temporales, cambiantes a lo largo del año y no están totalmente exentos de riesgos.

Obviamente en casos de giba mínima y con ocasión de un evento especial, una boda, una sesión de fotos, etc…puede tener sentido. También se puede aplicar como retoque estético postrinoplastia en aquellos casos en los que ha quedado un leve resalte óseo o cartilaginoso, infiltrando la piel de alrededor con la intención de que el ácido hialurónico capte agua y el grosor de la piel minimice el problema. No obstante, si la irregularidad se nota visualmente, por los mismos motivos ya expuestos, preferiríamos el tratamiento quirúrgico.

10 junio, 2019 Sin categoría

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